
España vivió en el verano de 2025 una de las olas de calor más intensas de su historia reciente. Según la agencia meteorológica nacional, AEMET, la temperatura media entre el 1 de junio y el 31 de agosto alcanzó los 24,2 °C, superando el récord anterior. AP News
Este calor extremo también tuvo consecuencias graves para la salud pública: se incrementaron los golpes de calor, las consultas por deshidratación y los eventos cardiovasculares, especialmente entre personas vulnerables como mayores o con enfermedades crónicas.
Además, este verano seco y abrasador contribuyó a un aumento en los incendios forestales, lo que elevó aún más los riesgos respiratorios para muchas comunidades.

